Mi visión y experiencia sobre crianza, maternidad, educación y muchas más cosas de manera clara y sin censura.

Nuestros hijos reflejan fielmente muchas de nuestras actitudes erróneas, corrijámoslas para poder educar



Aunque mi trabajo sea con niños, tengo que tratar a diario con muchos padres, y cuando esto pasa, me doy cuenta de donde vienen muchos comportamientos tanto correctos como erróneos de los niños.


Un ejemplo ilustrativo de ésto.  "Tengo un niño de unos 11 años que casi a diario se deja olvidado algo en el patio, normalmente en invierno, pierde una media de 20 veces el abrigo, gracias a dios siempre lo encontramos porque ya lo conocemos y su madre ha prevenido  poniendo claramente el nombre, porque sino menuda ruina para esta familia tener que comprar un abrigo cada vez que lo pierde.  Pero no solo pierde cosas, su desorden y dejadez en su propio material escolar es muy llamativo".

Claro, piensas que ese es su carácter, que es tan pasota que el desorden es una de sus características, pero entonces un día me encontré a su padre dejándolo en la puerta del colegio.  Y mientras hablaba con él, el niño salía del coche, y madre mía lo que había detrás de la puerta.  Un coche lleno de papeles, ropa y otros enseres.

Tuve claro que el rasgo desordenado de su hijo, estaba claramente heredado de su padre, pero no por genética, si no por pura imitación, es decir, tened claro que no todos los comportamientos que manifiestan vuestros hijos son los mismos que los vuestros, lógicamente, quizás podáis ser muy tranquilos y en cambio vuestro hijo ser un rabo de lagartija, pero os puedo asegurar que en ciertos comportamientos, que sin quererlo hacéis cada día y como es algo muy vuestro ni os dais cuenta, vuestro hijo terminará haciéndolos también suyos.

Como ya comenté en un anterior post "Enseñemos a nuestros hijos las Palabras Mágicas de la educación: saluda, por favor, gracias y perdón" no podemos explicarles solo lo que es la educación, tienen que verla claramente en nosotros.  Si tú cada día cuando llegas a un sitio saludas, vuestro hijo lo hará, si das las gracias siempre que es correcto hacerlo, él lo verá y será también algo innato en él.

Por eso algunas conductas que en un adulto, quizás no son tan llamativas, pero que no por eso no dejan de ser alarmantes e incorrectas, en un niño pueden convertirse en un arma muy peligrosa.

Una de las peores es el prejuzgar, criticar incluso insultar abiertamente. 

Cuando vais conduciendo, y alguien se os cruza y tenéis que frenar, vuestro hijo está sentado en el asiento trasero y os escucha decir "gilipollas" "tu eres tonto" o lindezas similares.  Es verdad, que lo único que hacemos es decirlo al aire porque el otro conductor no lo oirá jamás, pero vuestro hijo sí y pensaréis, ¿por qué dice mi niño palabrotas o insulta si yo no lo hago?  Quizás de manera consciente no, pero quizás como digo, es algo que haces con naturalidad y no te das cuenta que lo haces, y menos aún le das importancia, no afecta directamente a nadie el insulto, exceptuando a tu hijo que lo asimilará como algo que se puede hacer, que es normal.

Además, muchas veces ni siquiera decimos alguna palabrota, pero si transmitimos una tensión, un nerviosismo, una provocación, nada positiva.

Pues igual que esta situación, montones de situaciones diarias muestran a nuestros hijos comportamientos no correctos, que después podemos incluso reprocharles, haciéndoles un cacao mental, ya que escuchan una cosa y ven otra distinta.  Para educar no vale el dicho "Cuando seas padre comerás huevos" o "Consejos vendo que para mi no tengo".  Estas cosas si las puedo hacer yo que soy adulto, pero tú no.  No creo que sea un buen argumento para usar con los niños para corregirles.  

Una actitud es incorrecta en un adulto y en un niño, y el niño necesita entenderlo y las palabras no son siempre la mejor manera.

Cosas inocentes o no tanto como ir andando por la calle y hacer un comentario inadecuado de la ropa de alguien, del aspecto de alguien, quizás creemos que lo hacemos en privado y no hace daño a nadie o nadie se percata.

Pero después nos encontramos niños en las escuelas, llamando a sus compañeros, "gordo" "ridículo" "hortera"o cosas muy graves, que realmente no puedes llegar a entender que un niño sea capaz de decir.

Y los padres se preguntan ¿porqué hace eso si le he explicado que está mal? 

Si de verdad queremos corregir alguna actitud errónea en nuestros hijos, analicemos si dicha actitud no la refleja de nosotros y si es así, corrijámosla primero y después podremos darle todas las charlas que queramos.



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